Antonio Mamerto Reguera y Acea

Nació en esta ciudad el 11 de Mayo de 1853. Realizó estudios superiores en la ciudad de Galicia, ingresando luego en la Universidad de Santiago de Compostela, donde recibió el título de abogado. De regreso a Cuba después de haber recibido su titulo de abogado, su padre quiso que abriera un bufete en Cienfuegos, asegurándole que tendría una escogida clientela entre los comerciantes ricos de la ciudad, Antonio se negó aludiendo que no tenía carácter para luchar contra la probable mala fe de jueces y escribanos, dispuestos casi siempre a venderse al mejor postor.

Como su temperamento lo impulsaba a la actividad se hizo cargo del ingenio

“Manuelita ", su padre se negó, al principio, a entregarle el ingenio alegando su inexperiencia, pues la administración de una finca de esta clase era muy complicada

Para extinguir la esclavitud de establecer el patronato, se propuso seguir al pie de la letra los consejos que el ilustre Conde de Pozos Dulces daba a los hacendados cubanos y que demostraban que tan pronto como se acabaran los esclavos los ingenios tenían que transformarse en centrales o desaparecer, y que el porvenir de Cuba dependía de esta transformación. A pesar de la oposición de su padre, que creía firmemente impracticable y muy costoso semejante cambio, persistió en su idea y ya en 1895, año en que empezó la guerra, “Manuelita ", fabricaba cincuenta mil sacos de azúcar lo que demostraba que era a la vez un hombre práctico.

Culto, joven y rico, era el mecenas de los escritores de Cienfuegos, que acudían a él en solicitud de protección. A ninguno negó sus favores cuando sabía que con ellos auxiliaba la realización de una obra que tenía por finalidad elevar en Cuba el nivel de la cultura o del patriotismo.

Antes de haber empezado la guerra de 1895, Antonio Reguera había recibido la visita de un emisario de Martí para concertar los planes de su participación en el movimiento revolucionario, hubo de ser invitado a ingresar en la Revolución cuando ésta diera principio, haciéndolo en unión de otras personas de Cienfuegos, a lo que se negó alegando que no deseaba ponerse a las órdenes de un jefe que careciera de conocimientos militares , y que iría a la región de Oriente a incorporarse a las fuerzas que operaban en aquella región.

Llego la revolución y siguiendo los consejos de un amigo suyo, se traslado a la Habana para embarcarse en un vapor que habría de llevarlo a Nuevitas, donde desembarcaría para unirse a las fuerzas que operaban en aquella provincia.

Un traidor lo denunció a la policía y fue preso a bordo del vapor que iba a levar anclas media hora después de haber sido reducido a prisión. Martínez Campos lo mandó entonces al presidio de Ceuta, junto con su compañero el Sr. Arturo Primelles.

Como tenia un pulmón afectado por la enfermedad que le había producido distintas hemoptisis, en Ceuta se agravo su estado. Por la intervención de altas personalidades de España, pudo conseguirse que aquel Gobierno lo trasladara a la Cárcel Modelo de Madrid, donde falleció el día 18 de noviembre de 1896, en los brazos de su amigo el Sr. Antonio Monasterio, que no quiso separarse de su lado en aquel trance doloroso. El señor Monasterio ha costeado un magnifico busto del ilustre patriota, modelado en Madrid y que ha sido ya colocado en el Parque Martí, de esta ciudad, demostrando de este modo no sólo su fidelidad hacia el amigo que fue siempre objeto de su predilección y su cariño, sino también sus sentimientos de cubano.

Escribir un comentario