Energía para el desarrollo
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- Creado: Miércoles, 31 Octubre 2018 19:07
- Escrito por Magalys Chaviano Álvarez
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Cuando en 1892 llegaba la electricidad a Cienfuegos, lejos estaban los pobladores de esta urbe de que casi llegarían a ser un emporio en la generación de energía eléctrica en el país en el siglo siguiente. Por dos plantas ubicadas en El Prado, que producían unos tres MW y otra pequeña en O’Bourke, comenzó el desarrollo energético en el Centro-Sur de la isla grande. El servicio de tranvía eléctrico también fue uno de los grandes acontecimientos por nuestras calles y por ahí están las huellas de líneas que luchan por sobresalir del asfalto de sus calles.
Para mediados del siglo XX se construye una Termoeléctrica, que comienza a operar con dos unidades generadoras de procedencia estadounidense, luego dos de marca Checa, hasta que para 1978 y 1979, se le adicionan dos modernas unidades japonesas de 158 MW cada una, que se mantienen hasta los días de hoy. Cienfuegos llegó a incorporar, en su tiempo, más energía eléctrica al Sistema Electroenergético Nacional (SEN), que la capacidad instalada del país antes de 1959.
Un largo trecho en la historia del desarrollo industrial de Cienfuegos ha recorrido esta industria, la cual muestra hoy altos estándares en la eficiencia y calidad de la generación de energía eléctrica en Cuba, al punto de mantener la frecuencia del SEN, responsabilidad que respaldan con eficiencia. Todavía resuenan en el patio de la Empresa, las palabras de Fidel Castro Ruz, un 5 de diciembre de 1978, al dejar inaugurado el bloque No. 3:
“Creo que para todo el país es importante la noticia de la inauguración de esta unidad termoeléctrica. Es una unidad realmente muy moderna y muy económica, que aporta, repito, 169 megawatts, o 169 000 kilowatts, depende de cómo quieran ustedes medirlo. Pero baste decir que esa sola unidad es equivalente a la mitad de lo que había en Cuba antes del triunfo de la Revolución (APLAUSOS), para que tengan una idea de cómo aumenta la generación eléctrica y cómo consumimos electricidad. Porque sin esta industria, tan básica, no se mueve nada: ni la fábrica de cemento, ni el molino de trigo, ni la fábrica de riego por aspersión, ni el hospital, ni las escuelas, ni las vaquerías. Nada se mueve si no tenemos electricidad”.
Por ese tiempo, se iniciaba, además, el movimiento de tierra para la construcción de la Central Electronuclear de Juraguá, megaproyecto que quedara inconcluso por determinadas coyunturas, pero que llegó a reunir en torno a ella, a más de 12 mil trabajadores, obreros, técnicos y especialistas, muchos de los cuales hoy laboran en la termoeléctrica y la enrumban y conducen como una empresa de excelencia, que por más de 30 años resulta Vanguardia Nacional y que tiene entre sus reconocimientos el de Premio Nacional de Calidad 2015.
El ingeniero José Osvaldo González Rodríguez, director general de la planta, comenta sobre el proceso de modernización que se ejecuta en la unidad No. 3, la que precisamente este año celebra los 40 años de fundada e inaugurada por Fidel Castro: “Este proceso de modernización va a mejorar todo el equipamiento de la instalación, con mantenimiento capital a la turbina, la caldera y al generador eléctrico, así como modernizar todos los sistemas automáticos, que aumentarán la confiabilidad, seguridad y los indicadores técnico productivos estarán muy superiores a los actuales y sobre los valores de diseño. Esta inversión, cercana a los 140 millones moneda total, va a permitir que la instalación quede como nueva”.
Los trabajadores de esta empresa, por la que los cienfuegueros miden el desarrollo mientras observan desde varios puntos de la ciudad sus torres rojiblancas, tienen el compromiso de operar con seguridad y cuidado del medio ambiente, así como de poner ciencia en cada uno de sus procesos tecnológicos, porque se saben continuadores den mantener ese alto sentido de pertenencia que se trasmite allí, de generación en generación mientras generan el mañana.









